BREVE HISTORIA DE LA AIPJ (por Elisa Alfaro)

 

UNAS NOTAS DE HISTORIA DE NUESTRA

ASOCIACIÓN IBEROAMERICANA DE PSICOLOGÍA JURÍDICA

 

La primera vez que apareció la Psicología Jurídica en España, como un área autónoma fue en el año 1990 y durante el segundo congreso del Colegio Oficial de Psicólogos que se celebraba en Valencia. Hasta entonces todas las contribuciones de la Psicología Jurídica se habían subyugado a otras grandes áreas de la Psicología, sobre todo a la Psicología Social. De hecho así apareció en el Primer Congreso del Colegio Oficial de Psicólogos y también tuvo una fuerte presencia en los primeros congresos nacionales de Psicología Social.

 

Pero antes del reconocimiento especifico del Colegio como un perfil profesionales en 1990 ya había profesionales que se dedicaban a eso que luego se llamaría psicología jurídica.

 

El Colegio Oficial de Psicólogos nació como tal en el año 1979 y a partir de ese momento destacó en el Colegio de Madrid, una pequeña célula coordinada por Trinidad Bernal, que dedicó su trabajo y entusiasmo a una incipiente Psicología Jurídica, y al tema de familia. Poco después aparecieron grupos de trabajo vinculados a las delegaciones que reclamaban el rol del psicólogo en la Administración de Justicia y casi a la par Juan Romero Rodríguez fue nombrado coordinador del área de psicología jurídica a nivel estatal.

 

La excelsa labor de Juan Romero y el quehacer de algunos profesionales más, pioneros todos, determinaron que la Psicología Jurídica tuviera una identidad propia, se constituyera en una aplicación de la Psicología independiente de otras áreas con una esencia y una naturaleza muy profesional. Destacaban desde Jorge Albarran, Víctor Sancha, Vicente Ibáñez... y no mucho después, Javier Urra, Blanca Vázquez, M. José Catalán.

 

Eran los primeros psicólogos vinculados a las instituciones penitenciarias, a los juzgados y a las clínicas médico-forenses e incluso a la práctica privada, quienes mostraban una nueva aplicación de la Psicología, ellos eran sus grandes protagonistas. Ese grupo de profesionales, vinculados sobre todo a la Institución Colegial daban a conocer una nueva utilidad de la psicología y ofrecían respuesta a nuevas exigencia sociales y jurídicas con su trabajo cotidiano. 

 

Por otra parte en esa época, la década de los ochenta, la Universidad miraba hacia otro lado. La inquietud de los maestros académicos era ofrecer formación más básica e incluso hasta más necesaria, y desde luego por aquel entonces la Psicología Jurídica no era considerada como una disciplina necesaria, ni básica, ni tan sólo integrante de los planes de estudios.

 

Pocos años después, junto a aquellos profesionales pioneros que mencionábamos, hubo otros que combinaron su faceta profesional con su vida académica y consiguieron empezar a llevar a las aulas los primeros programas de temas relacionados con la Psicología Jurídica. De esta forma otros grandes maestros que ya dedicaban su obra al estudio y la enseñaza, vinculados a las Universidades y a las grandes áreas de conocimiento, había conseguido abrir una brecha y hacer un hueco para introducir una incipiente Psicología Jurídica.

 

Superada la década de los ochenta, el grupo de profesionales de Psicología Jurídica aumenta. D. Juan Romero sigue con su trabajo de coordinación estatal. Con su perfecta labor, su inmensa capacidad de trabajo, su talante casi divino y un gran buen hacer, consigue fundar la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica que une a profesionales de ambos lados del Atlántico. Su tarea continúa y consigue establecer lazos entre los psicólogos jurídicos europeos en las Conferencias Europeas de Psicología y Ley y aún en un paso más allá organiza dos grandes congresos de profesionales españoles y alemanes. Parecía que la Psicología Jurídica era una aplicación muy profesional y alejada de la Academia.

 

Pero sin duda, lo más cierto es que en la segunda mitad de la década de los años noventa cuando la Psicología Jurídica empieza a estar presente en la Universidad. Su presencia hoy, es indiscutible y poliédrica: muestra una panorámica general en unas ocasiones y caras muy concretas en otras, pero lo más real es que tiene presencia y esencia propia.

 

Pero nuestra historia es otra. La Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica nació la noche del 14 de julio de 1993, en la ciudad de Buenos Aires.

 

De nuevo hay que decir que la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica es obra de Juan Romero Rodríguez. En sus primeros viajes a Latinoamérica estableció los primeros lazos con un grupo de trabajo básicamente argentino. Él los sedujo y en el I Congreso Iberoamericano de Psicología del año 1992 participaron en el área de psicología jurídica. Allí estaban Roberto Ruiz, Osvaldo Varela y Juan del Popolo. También acudieron compañeros de Brasil.

 

En ese mismo congreso, también Juan Romero fijó las bases para un encuentro internacional que se realizaría en julio de 1993 en Buenos Aires. Allí ya estaban los compañeros de varios países: Chile con Elias Escaff, Méjico con Eric Charcoy, por supuesto los anfitriones y algunos españoles como Javier Urra, Serafín Martín y si no me falla la memoria también compañeros de Brasil y Venezuela.

 

El trabajo de reuniones informales gestionadas por Juan, cristalizó en la creación de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica la noche del 14 de julio de 1993.

 

Hoy han transcurrido casi dieciocho años y nuestra Asociación ha organizado cinco congresos: el primero en el año 1995 en Santiago de Chile, el segundo en el año 1997 en La Habana, dos años más tarde nos reuníamos en Sao Paulo, en el año 2001 nos vimos en Madrid. La celebración de la primera década nos regresó a Santiago de Chile. En el año 2006 nos reunimos en Colombia y ya nuestro ultimo encuentro volvió a ser en España, en Tenerife en el año 2008.

 

Sin duda creemos que la Asociación a tiene un fuerte poder de convocatoria para juntar a los profesionales dedicados a la Psicología Jurídica de ambos lados del Atlántico. Sabemos que cada vez somos más los interesados en intercambiar experiencias y conocimientos, y que esta Asociación es el canal perfecto de transmisión. Todos sentimos que existen sólidos lazos entre los colegas de distintos países y que incluso los planteamientos profesionales y científicos han ido cediendo terreno a las emociones y a los vínculos afectivos. Sentimos que hoy tenemos más emociones que razones para argumentar la realización de cada nuevo evento.

 

Pero más allá de lo que sintamos, creamos o sepamos, los datos demuestran que esto es así: que la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica ha servido y sigue siendo útil para reunir de manera progresiva a un mayor número de profesionales de distintos países y favorecer el crecimiento de esta aplicación de la Psicología.

 

Podéis ir viendo algunos datos. Para empezar, de los siete congresos que llevamos en los últimos cuatro ha sido cuando se ha ido afianzando la participación de países aunque los únicos que nunca han fallado a todos los encuentros han sido Argentina, Brasil, Chile y España. Confiamos en que podamos reencontrarnos con los amigos de Puerto Rico, así como con la continuidad de Perú y Venezuela.

 

Podéis ver a continuación los países que han ido participando en las distintas reuniones:

 

Además hemos atraído a compañeros de Suecia, Canadá, Italia, Alemania y Bélgica.

 

Y junto al aumentando del interés de los distintos países de iberoamerica también hemos ido creciendo con el numero de autores.

 

Y de trabajos...

ASOCIACIÓN IBEROAMERICANA

DE PSICOLOGÍA JURÍDICA

EN ESPAÑA

XI CONGRESO INTERNACONAL DE LA ASOCIACIÓN IBEROAMERICANA DE PSICOLOGÍA JURÍDICA - AIPJ

Congreso:
17 al 20 octubre 2018

Talleres pre-congreso:
15 y 16 octubre 2018

Viña del mar Valparaíso
(Chile)